La autora de "Back To Black" ha consensuado con su entorno iniciar un nuevo tratamiento para luchar contra sus problemas de drogas Amy Winehouse ha decidido poner fin a su vorágine de autodestrucción e ingresar en una clínica de rehabilitación para iniciar un nuevo tratamiento de desintoxicación.
La cantante británica había encendido todas las alarmas en las últimas horas tras publicarse un vídeo en el que aparecía con aspecto muy desmejorado fumando crack. Amy, además, reconocía haber consumido cocaína y éxtasis, y haberse tomado seis pastillas de Valium. Ahora Universal Music, el sello de la cantante, ha hecho oficial su ingreso en una clínica de Londres. La discográfica desvela en un comunicado que Amy ha comprendido lo necesario de una medida consensuada con sus familiares.

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